Aunque la instrumentación todavía es un tanto irregular, el
software y hardware necesarios para asegurar las conexiones y
aplicaciones de Internet muestran un desarrollo considerable. Uno de
los problemas con la instrumentación es que la industria aún no se
ha puesto de acuerdo sobre en qué parte de la red se deben agregar
los protocolos de aplicación para instrumentar la tecnología
criptográfica. Los distintos componentes (estaciones de trabajo,
servidores web, navegadores web, protocolos de comunicaciones y
otras aplicaciones) han conducido a una variedad de propuestas,
muchas derivadas únicamente de una porción del mercado (compare el
desarrollo de todos los estándares propuestos para el correo
electrónico, por ejemplo).
La industria aún no se ha puesto de acuerdo en cómo (o
dónde) instrumentar los protocolos de seguridad.
La integración de estos estándares, o al menos el dominio de
ciertos estándares, es más probable que provenga de las fuerzas del
mercado, y no de los cuerpos de estándares como el IETF. La
aceptación de estándares ad hoc por parte de los vendedores, por
ejemplo, las versiones tempranas de SSL, y las alianzas entre los
distintos desarrolladores, señalarán cuáles protocolos posiblemente
serán populares.
Las fuerzas del mercado al parecer tienen más influencia en
la evolución y adopción de los estándares y protocolos que los
cuerpos de estándares oficiales.